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Características y tipología de las actividades de pública concurrencia
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- Creado en Lunes, 01 Marzo 2004 17:46
- Última actualización en Lunes, 04 Mayo 2009 10:26
- Escrito por Jose Manuel Calvo Hurtado
Por José Manuel Calvo Hurtado, Técnico de Protección Civil del Ayuntamiento de Cádiz.
INTRODUCCIÓN
Quizás para hablar sobre las características y tipología de las actividades de pública concurrencia, deberíamos reflexionar por qué se producen y qué lleva a la gente a agruparse en masas. De la antropología se nos dice que el ser humano tiene una tendencia a la filiación, a la pertenencia a un grupo, a sentirse identificado con unos caracteres determinados y a seguir unas pautas o reglas marcadas en el grupo con el que acaba sintiéndose identificado.
Al mismo tiempo, la evolución de ciertas concentraciones humanas que en su historia más reciente han pasado de ser manifestaciones humildes a llegar a desorbitadas congregaciones, con todo lujo de derroches y devaneos, han provocado que los resultados se multipliquen proporcionalmente en todos los aspectos, no solo en número de personas, sino en niveles de consumo, en interacción de mayor tipo de conductas, en duración de tiempo, en aumento del espacio físico por necesidades obvias y consecuentemente de todo ello, en un claro aumento de los indicadores de riesgo, accidentabilidad, conflictividad y diversidad de demandas, algunas de ellas tan extrañas como insospechadas.
Y es que el “mundillo” de las concentraciones humanas nunca dejará de sorprendernos, por años que vayan pasando. Cada edición de cada fiesta, siempre habrá algo que nos llame de nuevo la atención. Eso nos condiciona a los gestores de la seguridad y la emergencia, a agudizar nuestra capacidad de búsqueda de soluciones a nuevas situaciones, a veces sin más recurso que la improvisación, habilidad cada vez más despierta por necesidades de supervivencia.
Los regímenes en los que se celebran los distintos actos, nos obligan a prever unos recursos acordes a las necesidades analizadas según a qué riesgos nos enfrentemos y en qué condiciones lo hagamos. Aún habiendo nexos comunes, cada celebración goza de peculiaridades concretas y siempre se organizará alguna nueva idea que nos obligue al replanteo de nuestras posibilidades.
CARACTERÍSTICAS GENERALES
Las características generales vienen dadas por dos grandes factores: el ámbito geográfico o extensión y la cronología. Respecto al primero, tendremos en cuenta si existen condiciones orográficas que puedan aumentar la dificultad de la celebración. Distinguiremos por ejemplo las actividades en núcleos urbanos, de las de ámbito rural. Si bien las primeras nos facilitan la comunicación por disponer de viarios aptos para la circulación rodada, también es cierto que tienden a saturarse con mayor facilidad por las delimitaciones urbanísticas. En el segundo caso, los ámbitos rurales, nos encontramos que la extensión de terreno puede ser casi ilimitada para las necesidades de la fiesta en cuestión, pero la incidencia de factores meteorológicos pueda dificultar en exceso el desarrollo. Así mismo, se crean dificultades añadidas de orientación y aislamiento, cuando nos referimos a romerías.
Muy importante es tener en cuenta los factores sociales, donde la ambientación y el estado de ánimo de los congregados puede inducirse sobre un “empuje motivacional y ruptura del freno social”. Será decisivo al tiempo, las condiciones meteorológicas, que además de lo referido en el punto anterior, también pueden variar la sociabilidad de la población afecta. En el mismo plano social, la fuerza de la costumbre y la influencia de las modas, son también indicadores de cómo puede transcurrir cada evento.
Sin pretender ahondar más en este punto y concretando, lo que se pretende plasmar aquí y ahora, es la necesidad de establecer las características de la concentración que tengamos que abordar. En el párrafo anterior se han descrito algunos aspectos generales, aunque a lo largo de este documento, pretendo abundar más por las especificaciones de cada una de las que analizamos por separado.
ESTUDIO DE RIESGOS
Para los estudios de riesgos de las actividades de pública concurrencia, la experiencia en ediciones pasadas o en actividades análogas, supone un gran avance, máxime cuando trabajamos sobre factores variables e independientes por sí, a la vez que dependientes de situaciones que constituyan relativa atracción. Para estos estudios, es preciso agudizar la observación y determinar en qué posición se encuentra la población, para poder vaticinar conductas previsibles. Lógicamente, todo ello, está supeditado a cambios inesperados, para los que sólo el adecuado “nivel de competencia” del gestor, salvará las situaciones nuevas de manera airosa. Por todo ello, cuanto más desmesurada es la actividad, mayor experiencia se requerirá en la persona que deba estar al frente de la coordinación.
Los principales riesgos de estas actividades vienen determinados por la accidentabilidad con lesiones físicas así como enfermedades repentinas, donde el uso abusivo de alcohol y otras drogas generarán demandas asistenciales.
Especial atención se debe tener sobre los menores de edad, ya que son muchos los riesgos que les provocan indefensión, y quienes actúan pueden ostentar "accidentalmente" relativa tutela sobre los mismos hasta tanto se localicen a sus padres o tutores o bien se haga cargo la Autoridad competente. Máxime cuidado se tendrá cuándo esta población menor de edad consuma alcohol o estupefacientes, así como de su conducta manifiesta se pueda sospechar riesgo para su integridad.
Clasificación general de los riesgos
Estos riesgos podrán apreciarse y valorarse por estar presentes, con o sin motivo del acto en cuestión, pero que especialmente pueden inferir en el transcurso o desarrollo de los mismos. Se tratan con carácter general de riesgos naturales, tecnológicos y antrópicos.
Riesgos naturales
Se determinan especialmente por la estacionalidad del año en la que se vayan a desarrollar la fiesta y las condiciones climatológicas previstas en cada zona. Se tendrán muy en cuenta la previsión de lluvias, vientos y tormentas eléctricas.
Sobre las lluvias se tendrá que estudiar sobre el terreno, urbano o rústico, las probabilidades de inundación. Si bien en las zonas urbanas se supone dispondrán de canalizaciones de aguas pluviales, estarán previstos los riesgos por proximidad a ríos o afluentes y sus consecuentes riesgos de desborde. Para las zonas rústicas, además del problema de inundación, en cuanto a las concentraciones humanas se refiere, se preverá la composición del terreno y la canalización natural de las vertientes de aguas, ya que suelen generar fango que no sólo dificulta el desarrollo de la fiesta, sino que puede obstruir la capacidad de respuesta de los servicios de urgencia previstos.
Así mismo, se detecta una interconexión directa de los riesgos naturales con riesgos antrópicos, sobre la base de cuando se instalan carpas o refugios, ya que si llueve, crece la demanda de uso y pueden generar un uso indebido por sobre-aforos. Será también objeto de previsión.
Al mismo tiempo, las estructuras desmontables pueden sucumbir por su capacidad de resistencia tanto a la carga de agua que se produce en los techos de lona como al empuje efectivo que se produce por los vientos racheados y persistentes.
Los FEMAs también se relacionan con las instalaciones tecnológicas, ya que por la provisionalidad de las instalaciones eléctricas, adolecen de un elevado nivel de protección contra derivaciones y sobre-intensidades.
Por último, las incidencias meteorológicas adversas propician mayor uso de vehículos y en condiciones de menor seguridad para la circulación, lo que aumenta la accidentabilidad tanto por colisiones, como por atropellos, especialmente por la merma de visibilidad que se produce.
Riesgos tecnológicos
Los principales riesgos tecnológicos en las concentraciones humanas, vienen dados por circunstancias ajenas a las mismas, ya que a veces no se tiene en cuenta la proximidad a instalaciones industriales o tránsito de mercancías peligrosas cuyos riesgos, si bien en circunstancias de normalidad no son elevados, el hecho de estar en su campo de acción una gran cantidad de personas, hace variar el índice estimatorio.
El empleo de combustibles líquidos o conexiones a torres eléctricas pueden aumentar estos riesgos, de los que hemos tenido conocimiento sobre accidentes por actitudes imprudentes.
No se debe olvidar, por ejemplo, que un escenario donde se programe la actuación de una orquesta o grupo musical, puede precisar de alta intensidad eléctrica y por tanto, elevar sus riesgos a nivel industrial. Esto parece caer en olvido al tratarse de un acto lúdico.
Riesgos antrópicos
Su definición, originados por el hombre y directamente relacionados con las actividades.
Los riesgos antrópicos que son necesarios minimizar, atenuar o eliminar en relación directa con los actos que se organizan y en los que frecuentemente prevalece la ilusión y el ansia de conseguir el mayor nivel de disfrute o de expectación, lo que se suele convertir en un factor inversamente proporcional a los necesarios niveles de seguridad. Estos factores van a incidir especialmente en todos los artefactos y estructuras que son necesarios dentro de la provisionalidad de la fiesta en sí, para su desarrollo logístico. Así mismo, las instalaciones que no son portátiles, cuando coinciden en el tiempo o en el espacio de la celebración de una fiesta multitudinaria, suelen estar a explotaciones sobredimensionadas de sus posibilidades arquitectónicas, bien por capacidad de carga y resistencia de las estructuras, bien por la viabilidad de evacuación, sin descartar otros usos, como la improvisación de cocinas y otros elementos que generando implementación sobre las instalaciones básicas, aumenten el riesgo considerablemente.
Como ya se ha dicho, sobre la base del párrafo anterior, los usos de las instalaciones fijas o portátiles, guardan una relación directa, aunque no justificable, de sus sobre-utilizaciones por los factores de inclemencias del tiempo. No obstante, existen otros motivos diferentes que producen el mismo efecto de exceso de aforos, concretamente los espectáculos y actuaciones mayoritariamente las más demandadas y de más popularidad.
Estos riesgos aumentan cuando los elementos y recursos de protección activa y pasiva, están mermados o simplemente no existen. Son los casos, donde faltan medios de extinción de incendios, la viabilidad de la evacuación ha sido truncada o se han generado por decorados o instalaciones técnicas, que de forma adicional desafían los principios físicos elementales.
Por ello debemos cuidar, sin demasiada flexibilidad que todas las estructuras que estén destinadas al refugio de personas, que tengan por objeto sustentarlas en altura, que de alguna manera, ofrezcan resistencia al viento o estén en disposición de vulnerar la gravedad y tumbarse sobre espectadores o usuarios, estén debidamente proyectadas por técnicos competentes, así como visados los proyectos o informes por sus respectivos colegios oficiales. Es más, cuando estas estructuras o armaduras precisen de montaje, deberán llevar una dirección de obra, así como un plan de seguridad y salud para sus operarios y transeúntes en proximidad o acercamiento.
Riesgos por concentraciones humanas al aire libre
Cuando se habla de riesgos de concentraciones humanas, nos referimos a los problemas que se generan por la convivencia de personas en una relación espacio/aforo, generalmente dificultosa, que unida a la extralimitación del consumo de alcohol y estupefacientes, elevan la tensión de personas individuales o grupos organizados. Es situación agravante cuando un líder consigue adeptos para cualquier fin perverso.
A la razón de la experiencia de los años trabajados en estas fiestas, por este Servicio de Protección Civil se confeccionó una tabla en la que practicar la relación “nivel - índice de riesgo – circunstancias - grado de concentración”.
Con ello se ha pretendido clasificar las actividades en cada escala dictada, para así disponer en la debida planificación, de los recursos a movilizar ante cada tipo de evento. Es evidente que el aumento de la concentración humana es directamente proporcional al índice de riesgo, especialmente por los factores definidos en este plan, en su punto 3.2.
| Nivel | Riesgo | Circunstancia | Estimación personas |
| 0 | BAJO | Actos sociales de baja concurrencia, sin actuaciones especiales. Las de carácter vecinal, peñas, clubes. | < 100 |
| 1 | BAJO | Celebraciones con una concurrencia moderada, sin antecedentes problemáticos. | > 100 < 1.000 |
| 2 | MODERADO | Fiestas, actos públicos con concentraciones considerables, de carácter aislado o localizado. | > 1.000 < 10.000 |
| 3 | ALTO | Grandes concentraciones | > 10.000 |
Riesgos en teatros
Diversas fiestas populares, tienen por objeto el uso de teatros o la improvisación de los mismos en plazas o locales, tanto cerrados como al aire libre. Generalmente, cuando la ilusión o euforia por participar se hacen eco en la celebración en cuestión, es muy posible que exista intención de los organizadores o patrocinadores a extralimitar el aforo. Ninguna circunstancia, como sabemos que se pueden pretender usar para excusar, ya sean cuestiones de protocolo o cualquier otra, justifican el exceso de aforo.
Es también preocupante en los teatros improvisados los tendidos de cables eléctricos, ya sean de tensión e intensidad elevada, como simplemente de señales que trabajan a 24 v. y con baja intensidad. Es frecuente que la provisionalidad descuide las instalaciones y estos conductores estén tirados por el suelo al paso de los espectadores. Se debe trabajar en la línea de que cables y personas del público no se mezclen o, al menos, estén debidamente protegidos.
Riesgos en carpas desmontables
Las carpas se constituyen de estructuras metálicas desmontables que, según los explotadores, pueden venir con forrajes de lonas y/o paneles metálicos que conforman los cerramientos. Deben ser sometidas a diversos controles, entre los que destacan las licencias municipales de apertura, que se complementa con la documentación preceptiva de las Delegaciones de Industria para los suministros eléctricos.
Debe cumplir con lo marcado en la leyes o normas de espectáculos públicos y actividades recreativas de cada comunidad autónoma, así como con otras normas aplicables. Se le debe prestar especial atención a la solidez de las estructuras, a la viabilidad de evacuación, al control de los aforos máximos, a los tratamientos de retardos contra el fuego, sistemas de extinción, luces de emergencia e instalación eléctrica.
Los explotadores deben disponer proyectos constructivos de las instalaciones, acompañados de sus planos, con indicaciones de montajes, así como certificaciones de obras por técnicos competentes. Toda esta documentación es preceptiva que sea regulada por los servicios urbanísticos de cada municipio y se remitan copias a los Servicios de Protección Civil, en antelación posible a los comienzos de las actividades.
Como quiera que sea, el cumplimiento de todo lo referido, suele ser perjudicial para los beneficios de los empresarios, por lo que a veces, descuidan algunos de los aspectos tratados, a lo que habrá que prestar vigilancia aleatoria.
En los perímetros de las carpas, deben quedar unas franjas sin utilización, para ser utilizadas como corredores de emergencias, así como las señalizaciones interiores y exteriores de las puertas de emergencia.
En estos espectáculos se contempla las necesidades de enfermerías con personal facultativo, dotación de farmacia y de una ambulancia convencional.
Riesgos en atracciones feriales
Continuando con los riesgos antrópicos, corresponde ahora tratar de evaluar las atracciones feriales, si bien, desde la perspectiva de este Servicio de Protección Civil, existe una clara interconexión de este tipo de riesgos con los de carácter tecnológico, ya que algunas atracciones en sus maquinarias guardan propiedades físicas idénticas a la de cualquier factoría industrial, tales como intensidades eléctricas, cargas hidráulicas, brazos mecánicos, aceleraciones, frenados e inercias, etc.; se clasifican en antrópicos, porque su mayor riesgo y accidentalidad suele ser por causas de imprudencia humana.
Se pueden clasificar en distintos tipos, algunas prácticamente inocuas. Nos preocupan más aquellas que van destinadas a albergar o vehicular a personas, especialmente en dos grupos: las atracciones que se constituyen en grandes estructuras desmontables y que los usuarios caminan o viajan en artefactos por su interior (del tipo de atracciones destinadas a producir miedo o sorpresa) y aquellas que también, siendo grandes estructuras desmontables, tienen por finalidad someter a maniobras o aventuras a sus clientes, es especial por los factores de velocidad, altura, sujeción, inercia, frenado, equilibrio y otros apuntes físicos presentes.
Como quiera que sea, estos deben estar debidamente proyectados y valorados por el Ministerio de Industria o Consejería Autonómica, dependiendo el lugar de fabricación, teniendo en cuenta que algunos son importados dentro de la Comunidad Económica Europea o fuera de ésta, lo cual incide sobre la valoración tecnológica de los mismos.
Los riesgos se generan en sí por la peligrosidad manifiesta o en apariencia de ilusión que constituye el atractivo en sí de los usuarios. Así mismo, el debido mantenimiento, ensamblajes correctos de todos sus elementos detrás de cada montaje, conexión de toma a tierra y correcta utilización y destreza de los mismos por personal cualificado, constituye una adecuada prevención. Los riesgos se materializan cuando algo de esto falla.
Como mejor medida preventiva, se hace necesario programar por la Delegación de Urbanismo unas actuaciones de inspección antes de comenzar a funcionar el primer día y durante el transcurso de la fiesta, de forma inesperada. Con esto último, se valora la utilización de los elementos subjetivos para afirmar más en el cuido de responsabilidades. Debe ser remitida a este Servicio de Protección Civil toda la documentación técnica obrante. Así mismo se requiere como importante que cualquier persona que tuviera conocimiento de cualquier irregularidad deberá comunicarlo debidamente para que desde allí se instruyan las medidas oportunas. Es preceptivo cuantas inspecciones sean necesarias para garantizar en lo posible la seguridad de los usuarios y en caso necesario, los técnicos municipales están facultados para el precinto cautelar de un artefacto que ofrezca dudas razonables sobre su seguridad. Los agentes de orden público auxiliarán en tal caso.
Riesgos por espectáculos en plazas públicas
En las plazas públicas se celebran diversos espectáculos en torno a un escenario que a veces suele ser de grandes dimensiones y que soportan las actuaciones. Como suelen ser los actos más significativos de la fiesta en sí, o porque se programen los espectáculos musicales más afamados del momento, estas plazas suele acaparar unos aforos en las oportunas citas de la totalidad de sus posibilidades.
Las inversiones en efectos especiales, especialmente luminosos y de sonidos, generan los primeros riesgos a tener en cuenta. Según qué organizadores, ya que interactúan los propios ayuntamientos con entes públicos o privados, como cadenas de radio y televisión, emplean para el suministro eléctrico acometidas de las redes públicas o grandes generadores eléctricos de alta capacidad.
Cuando el alumbrado de los espectáculos obliga al apagado de las lámparas públicas, quedan sometidas las posibilidades de visión a los organizadores. De hecho, es fácil que por la improvisación o falta de pruebas adecuadas, los alumbrados especiales o extraordinarios fallen. En tal caso, si las plazas además tienen apagados sus alumbrados públicos, las concentraciones pueden quedar a oscuras, propiciándose situaciones de miedo, pánico y por movimientos incontrolados de personas. Es preceptivo, que se instalen sistemas de iluminación de emergencia de encendido rápido, ya que los alumbrados públicos suelen tardar en encender por usarse generalmente lámparas de vapor de mercurio. Estos alumbrados de emergencias, tienen que ser de fácil conexión o automáticos.
Así mismo, será conveniente la colocación de vallas alrededor de los escenarios, las ubicaciones de los cuadros de protecciones eléctricas fuera de la estructuras metálicas del escenario y del alcance de los espectadores, contratación de unidades móviles de asistencia sanitaria. Serán vitales las garantías de solidez y estabilidad de los escenarios, protección de las escaleras, conexiones de tomas a tierra de estructuras, prohibición del tráfico rodado y aparcamientos en las inmediaciones de los escenarios sin excepciones, control de las vías de evacuación, colocación de extintores, etc.
Se requiere especial atención a las necesidades de que en los perímetros de vallas de seguridad que rodean los escenarios sólo se encuentren las personas estrictamente necesarias para el desarrollo de los espectáculos, así como la prohibición total y absoluta permanencia de espectadores dentro de los cercados de las citadas vallas y especial de niños menores de edad no actuantes. Justifican estas medidas que ante una posible avalancha las mismas vallas podrían aplastar a las personas que se encuentren dentro. Si el número de éstas está muy limitado, las posibilidades de escapar serán casi absolutas. Se debe reforzar la seguridad privada con objeto de despejar las escaleras de escenarios y controlar los accesos a éstos.
De otra parte, como medida preventiva, se prohibirán la circulación y aparcamientos en los lugares de referencia, debido a las masas humanas que asisten, eliminando con ello los riesgos de atropellos. Lo expuesto facilita la posible intervención de los vehículos de emergencia. Esta zona sólo se reservará para vehículos de emergencias y medios de comunicación que conlleven montajes para conexión.
Cuando las plazas públicas están rodeadas de edificios u otros elementos arquitectónicos, se tendrá en cuenta calcular el aforo previsto y las vías de evacuación en caso necesario. Es procedente actuar con analogía a lo estipulado en las normas que ya nos prevén las referencias de número de metros lineales de salidas de emergencia por cada cantidad específica de espectadores. Por todo ello, aquellas calles que se determinen como de especial interés para la evacuación, se dictará su prohibición de estacionamiento y obstaculización, encomendándose a la policía local su vigilancia.
Riesgo por combustión de muñecos
Es famosa en casi todo el territorio nacional la quema de los “Juanillos”, en especial, así mismo, en Valencia y sus fallas, la combustión de los “Ninots”. Y así a lo largo de toda la geografía, siempre hay algo que quemar. Se prestan tradiciones que, sin una quema, la fiesta no está completada.
Son actos a los que concurren importantes afluencias de público, aunque no siempre llegan a la masificación. Estas actividades se centran principalmente en el espectáculo del fuego (combustión elicitada); se estima necesario acotar las zonas con vallas protectoras enlazadas entre sí, por fijaciones que impidan su separación. Los radios de acotamientos deben ser los suficientes y en relación con la altura de los muñecos, calculándose sobre el terreno las posibilidades de derrumbes o vuelcos. No obstante, los efectos caloríficos condicionarán los alejamientos de las personas.
Como en otros espectáculos cercanos a las vías de tráfico rodado, se recomiendan las restricciones de los mismos y sus activaciones cuando las zonas queden despejadas relativamente de peatones.
Estas actividades contarán de manera excepcional con un equipo de bomberos, que supervisarán las combustiones y asegurarán al finalizar su total extinción. Se tendrán en cuenta que los usos de gasolinas o asimilados como iniciadores del fuego, quedarán limitados a un máximo a convenir por los bomberos, esparcido por el objeto a quemar. Los envases serán alejados de los muñecos, aún cuando estén vacíos. Quedará prohibida la utilización de “petardos” o asimilados, salvo autorización expresa y advertencia en evitación de detonaciones sorpresivas, así como envases cerrados o cristal alguno.




















