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Se hunde un crucero en el Mediterráneo con casi 4.250 personas a bordo
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- Creado en Martes, 17 Enero 2012 19:58
- Última actualización en Martes, 17 Enero 2012 19:58
- Escrito por IAEM-España
A las 21:30 horas del pasado viernes 13 de enero se hundió el crucero de bandera italiana "Costa Concordia" tras colisionar con unos bajos de roca cerca de la isla de Giglio. Al agrietarse el casco por debajo de la línea de flotación en una longitud superior a los 70 metros, el barco hizo aguas inmediatamente, escorándose del lado de estribor hasta quedar recostado sobre unos fondos bastante inestables.
El "Costa Concordia" hacía una ruta desde el puerto de Savona, al norte del país, al de Civitavecchia, con una tripulación de unas 1.000 personas y 3.216 pasajeros, que se alarmaron tras notar el fuerte impacto. Para intentar mantener la tranquilidad, el capitán del barco, que fue detenido por la policía italiana, informó que habían sufrido una avería eléctrica cuando en realidad se había producido una gravísima colisión. La tripulación actuó lo más rápido posible, pero parece que gran parte de ella, incluido su capitán, Francesco Schettino, abandonaron el barco antes de que el pasaje fuera puesto a salvo por los servicios de salvamento marítimo.
La escora del buque dificultó el rescate, ya que los botes salvavidas en lugar de descender en vertical hasta el mar se quedaban sobre el costado. Por suerte, la costa quedaba a menos de 150 metros y muchos, lo más jóvenes, optaron por nadar hasta tierra firme. El número de heridos se eleva provisionalmente a 60 personas, mientras que han sido encontrados 11 cadáveres. Se calcula que la cifra de desaparecidos es 29, lo que están intentando averiguar los equipos de buceo que inspeccionan los camarotes del barco.
El Goberno italiano declarará el próximo viernes 20 el estado de emergencia ante un posible episodio de contaminación marina por vertido de hidrocarburos, ya que los tanques de fuel del "Costa Cálida" están cargados con más de 2.400 toneladas de combustible.
En lo que se lleva de investigación, el capitán ha admitido un imprudencia temeraria al acercarse excesivamente a la costa sin respetar el reglamento, con el interés de hacer sonar la sirena del buque para saludar a los habitantes de la isla de Giglio. Está acusado de homicidio culposo múltiple, abandono de nave y naufragio, por lo que la pena de cárcel podría ascender a 15 años si es declarado culpable.




















